La cienciaficcionalización de la fantasía

01-23-2026

Hace mucho tiempo leí una definición de los géneros literarios de fantasía y ciencia ficción que decía algo como esto:

La Fantasía y la Ciencia Ficción presentan mundos separados del nuestro, la diferencia entre ellas está en que en la Ciencia Ficción se trata de explicar lo que separa a nuestro mundo del de la ficción, es decir, la separación es evidente y transparente; mientras que en la Fantasía, esa separación está totalmente oculta, opaca.

* Estoy parafraseando, estoy casi seguro de que lo leí en un libro de Tzvetan Todorov, pero no encuentro la cita.

Ahora, me parece interesante un cierto tropo que he notado cada más en las obras recientes de fantasía en donde esa "separación" ya no está oculta, sino que tratan de explicitarla o racionalizarla. El caso más reciente que noté fue en la película "live action" de He-Man que se estrena próximamente: en el tráiler vemos a Adam, un chico que trabaja en un empleo deprimente de oficina y está fascinado por coleccionar juguetes de fantasía y cómics y sus colegas se lo reprochan; luego escuchamos la voz en off de... ¿su madre?, quien explica que él fue enviado a la Tierra porque era un lugar "seguro" (¿aburrido?) y en donde nunca lo iban a encontrar; pero a través de los años él conserva el anhelo de regresar a su mundo, anhelo que finalmente se realiza cuando él encuentra su espada. Otro ejemplo reciente es la adaptación animada de Super Mario Bros, en la que Mario y Luigi son dos plomeros en el mundo real en Brooklyn y un día encuentran una tubería dentro del alcantarillado de la ciudad que los transporta al mundo del Mushroom Kingdom.

Al inventar esas líneas narrativas, se racionaliza la separación entre un mundo y otro, lo que era fantasía se convierte en, o se acerca a la ciencia ficción. En la serie original, o los cómics, o el videojuego no existía unión alguna entre nuestro mundo y el de He-Man o el de Mario, son universos completamente diferentes, como tantos otros mundos de fantasía, y no tiene ningún sentido preguntar por qué en la caricatura hay tigres que hablan y espadas mágicas y hongos que te hacen grande; simplemente los hay.

Es esa obsesión por responder todas las preguntas posibles que lleva a este fenómeno. En la fantasía no es que no haya lugar para preguntas, pero el lector/espectador acepta hacer las preguntas que son relevantes a partir de la realidad que se nos presenta; en la ciencia ficción el espectador puede hacer cualquier pregunta, tanto si está basada en la diégesis como si no, porque, en teoría, el mundo ficticio y el nuestro son en realidad el mismo.

La fantasía pide del espectador un cierto esfuerzo mental para aceptar la diégesis tal como el autor la propone, el pacto de verosimilitud está mucho más presente y explicito como un salto al vacío entre un mundo y otro; en la ciencia ficción hay un puente en lugar de un salto y se le dice al espectador "este mundo también es tu mundo".

¿Por qué entonces hay un predominio de la ciencia ficción sobre la fantasía hoy en día, y por qué tan a menudo lo que hay de fantasía, a su vez, está contaminado de ciencia ficción?

Porque la cultura popular moderna está obsesionada con el _yo_, todo gira al rededor de mí, no hay una invitación al espectador a presenciar otro mundo totalmente ajeno, o a ver el mundo a través de otros ojos, sino que todo es esto cómo me afecta a mí, esto cómo explica mi mundo. Por eso también la ciencia ficción tiende estar mucho más politizada que la fantasía.

Ese enfoque siempre ha sido parte de la ficción, claro; incluso en la fantasía debe haber aspectos de la narración con los que el espectador se relacione, pero sólo como ciertos puntos donde se ancla la verosimilitud para facilitar la presentación de ese mundo ajeno. No es algo inherentemente malo; pero creo que hay un exceso de racionalidad en la ficción hoy en día y hace falta un poco más de esa otredad irracional de la fantasía que nos invita a presenciar mundos ajenos sin la necesidad de amarrarlo al nuestro.


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